TRABAJAR EN VERANO

TRABAJAR EN VERANO.
Como dice la canción, “El verano ya llego…” y para las empresas y los trabajadores es muy importante conocer los riesgos que conlleva desarrollar cualquier actividad al aire libre habiendo altas temperaturas.
Estar bien hidratado, llevar ropa laborar adecuada para poder trabajar adecuadamente acorde con las temperaturas que hace en estas fechas y evitar la exposición al sol en las horas en las que se intensifica el calor, son algunas de las medidas que se recomiendan para evitar accidentes producidos por las altas temperaturas.
Otra de las medidas que se suelen adoptar es la modificación de la jornada laboral para aprovechar más las horas de luz y poder finalizar la jornada antes de que lleguen esos picos de temperatura tan altos.
Durante los meses más calurosos del año, trabajar en el exterior puede representar un riesgo importante para la salud de los trabajadores. La exposición prolongada al calor extremo puede provocar desde incomodidad y fatiga hasta enfermedades graves como el golpe de calor, por lo que es fundamental adoptar medidas preventivas adecuadas.
Riesgos asociados al trabajo bajo altas temperaturas
Los principales riesgos para la salud derivados del trabajo en ambientes calurosos incluyen:
- Deshidratación: La pérdida excesiva de líquidos y sales por el sudor puede provocar mareos, debilidad y calambres musculares.
- Golpe de calor: Es una condición grave que se produce cuando el cuerpo no puede regular su temperatura. Los síntomas incluyen piel caliente y seca, confusión, pérdida de conciencia y, en casos extremos, puede ser mortal si no se trata de inmediato.
- Agotamiento por calor: Se manifiesta a través de sudoración excesiva, náuseas, dolor de cabeza y debilidad general.
- Quemaduras solares: La exposición directa al sol sin protección puede causar lesiones en la piel e incrementar el riesgo de cáncer cutáneo a largo plazo.
Recomendaciones para proteger a los trabajadores
Para reducir estos riesgos, tanto empleadores como trabajadores deben seguir una serie de buenas prácticas:
- Hidratación constante: Beber agua con frecuencia, incluso si no se tiene sed, ayuda a prevenir la deshidratación. Es recomendable evitar bebidas con cafeína o alcohol.
- Vestimenta adecuada: Usar ropa ligera, de colores claros y tejidos transpirables. El uso de sombreros de ala ancha y gafas de sol también es importante.
- Protección solar: Aplicar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior) varias veces al día, especialmente en zonas del cuerpo expuestas.
- Descansos regulares: Establecer pausas frecuentes en zonas con sombra o espacios frescos permite al cuerpo recuperarse del calor.
- Planificación de tareas: Organizar las actividades más exigentes durante las horas más frescas del día, como la mañana temprano o al atardecer.
- Capacitación y concienciación: Informar a los trabajadores sobre los síntomas del golpe de calor y otras enfermedades relacionadas con el calor, así como sobre cómo actuar en caso de emergencia.
- Supervisión: En trabajos de alto riesgo, se recomienda la vigilancia mutua entre compañeros para detectar rápidamente signos de malestar.
En definitiva, la prevención es clave cuando se trabaja al aire libre en condiciones de calor extremo. Adoptar medidas adecuadas no solo protege la salud de los trabajadores, sino que también mejora el rendimiento laboral y reduce el ausentismo. Las empresas deben tomar en serio esta problemática y garantizar entornos de trabajo seguros frente a las altas temperaturas.